Es Vedrá, el triángulo de las Bermudas español

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Situada en pleno Mediterráneo, es parte integrante del conocido  como Triángulo del Silencio, ubicado entre el islote de Es Vedrá (suroeste de Ibiza), el Peñón de Ifach (Calpe) y la costa suroeste de la isla de Mallorca.

El islote de Es Vedrá tiene una altura de 385 metros y una extensión de 60 hectáreas, y  en su interior hay abundantes y peligrosas galerías que conectan el lugar con las aguas más profundas de la zona.

Sobre este lugar existen numerosas leyendas e historias que no han sido capaces de explicar el por qué de los numerosos avistamientos de OVNIs y OSNIs, así como tampoco de las desapariciones de embarcaciones o de los «rugidos» que pueden llegar a escucharse bajo sus aguas.

Sin embargo, sí parece que se ha alcanzado un punto de acuerdo y es que este lugar cuenta con una gran acumulación de energía y magnetismo similar a las que se encuentran en otros muy conocidos como las pirámides de Egipto o la Isla de Pascua.

El Triángulo del Silencio de Es Vedrà

La primera de esas leyendas, corresponde a la experiencia vivida por el padre Francisco Palau que en un momento de su vida decidió recluirse a este islote para llevar una vida propia de ermitaño, dedicado a la oración y la meditación y en varios de sus escritos menciona visiones que el mismo describe como «damas de luz» o «seres celestiales».

A partir de ese momento, las historias y los testimonios sobre Es Vedrá se multiplican, o sea, los pescadores nativos afirman ver pasar por debajo de sus embarcaciones luces veloces circulando de un lado a otro de las mismas.

Los lugareños reconocen que al sumergirse en el agua se escuchan ruidos metálicos o se pueden ver bancos de peces navegando de un lado a otro asustados por los mismos.

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Distintas embarcaciones han reconocido que al navegar por este triángulo han sufrido fallos en sus sistema de navegación e interferencias en sus radares.

Noticia haciéndose eco del Caso Manises

Estos hechos han dado lugar a la creencia de la existencia en la zona de una base sumergida de OSNIs y también destaca el conocido caso Manises que sucedido el 11 de noviembre de 1979 justo cuando se sobrevolaban las proximidades de Es Vedrá.

El vuelo  JK-297 perteneciente a la compañía TAE avistó sobre las 11 de la noche tres luces rojas que se dirigían hacia la propia aeronave con riesgo de colisión.

Para evitarlo, el comandante Francisco Javier Saénz de Tejada y su tripulación decidieron elevar el aparato pero las luces hicieron lo mismo situándose a medio kilómetro del avión, lo que obligó a un aterrizaje de emergencia en el aeropuerto de Manises y las luces cesaron su persecución momentos antes del aterrizaje.

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